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		<title><![CDATA[Noble Realms — The Outsider (only spanish, sorry iÃ‚Â´ll not traduce it)]]></title>
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		<description><![CDATA[The most recent posts in The Outsider (only spanish, sorry iÃ‚Â´ll not traduce it).]]></description>
		<lastBuildDate>Fri, 06 May 2005 00:46:10 +0000</lastBuildDate>
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			<title><![CDATA[Re: The Outsider (only spanish, sorry iÃ‚Â´ll not traduce it)]]></title>
			<link>https://forum.noblerealms.org/viewtopic.php?pid=17572#p17572</link>
			<description><![CDATA[<p>This is one of the most most most beautiful texts i found on the internet. Wichever one who wants to read it, will have to traduce it by himself. </p><p>But i tell this to you: truthful beautiful.</p>]]></description>
			<author><![CDATA[null@example.com (Racsouran)]]></author>
			<pubDate>Fri, 06 May 2005 00:46:10 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[Re: The Outsider (only spanish, sorry iÃ‚Â´ll not traduce it)]]></title>
			<link>https://forum.noblerealms.org/viewtopic.php?pid=17571#p17571</link>
			<description><![CDATA[<p>And there is a quote of the present Pope, OMG!, i wouldn ´t imagine when i read this that Ratzinger will be the next pope!.</p><p>And a very good quote... yes.</p>]]></description>
			<author><![CDATA[null@example.com (Racsouran)]]></author>
			<pubDate>Fri, 06 May 2005 00:44:58 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[The Outsider (only spanish, sorry iÃ‚Â´ll not traduce it)]]></title>
			<link>https://forum.noblerealms.org/viewtopic.php?pid=17570#p17570</link>
			<description><![CDATA[<p>Writed in dec 2004 by Xavier K.</p><br /><p>La feminidad como enfermedad.</p><p>Todas las virtudes que a lo largo de lo siglos se han considerado femeninas no son m Â¡s que represi Â³n que la civilizaci Â³n ejerce sobre los instintos, una alineaci Â³n de la naturaleza y de la vida. <br />Castidad, refinamiento, coqueter Â­a, maternidad y dedicaci Â³n a los asuntos domésticos. </p><p>Una tras otra son la expresi Â³n coercitiva del Esp Â­ritu ( la raz Â³n dominadora moderna de la que hablaran Adorno, Heidegger y Klages entre otros ) que se bebe toda la sangre del viviente y lo expulsa a la miseria del ascetismo. El ideal del si-mismo, del imperio del yo y de la identidad forjado a sangre y fuego por el patriarcado no ejerce en ninguna otra cosa tanta violencia como en la mujer, el “sexo débil “. La conciencia y la seguridad de la propia identidad debe forjarse por encima de todo el subsuelo terr Â­geno , sepult Â¡ndolo para que nunca , ese torrente de vida , vuelva a amenazar el orden y la tranquilidad. <br />En ese sentido, la mujer debe guardar las formas, proyectar constantemente una imagen <br />de si misma que pueda ser aceptada por la sociedad bienpensante. La lucha por la salvaguardia de la reputaci Â³n en la mujer es paralela a la lucha que los millones de proletarios del orbe emplean por salvar la idea de éxito social que desde peque Â±os les han introducido en la cabeza, a martillazos. La derrota en esa lucha frenética ( semejante a la del creyente por el para Â­so ) conduce a la exclusi Â³n social, a no ser nada, a ser escoria. Putas las primeras, fracasados los segundos. Mientras el proletario venda su fuerza de trabajo entrando as Â­ en la producci Â³n de capital del mercado “goza”&nbsp; de derechos ( pues los derechos no son m Â¡s que el mantenimiento jur Â­dico de esa situaci Â³n mercantil ) , pero si ya no puede vender su fuerza de trabajo por alguna raz Â³n ( paro, vejez, o porque no le da la gana ) pasa a perder esos derechos y se convierte en un excluido social, en un fracasado, al que todo el mundo desprecia. Pero fuera de la abstracci Â³n de la producci Â³n de capital est Â¡ la vida y es la vida lo que es despreciado. <br />Lo mismo le ocurre a la mujer que debe “salvar”&nbsp; su imagen a toda costa y sino es conducida a la “gehenna”&nbsp; del ostracismo social. El esquema judeocristiano de culpa y redenci Â³n sigue funcionando en el mundo secular con la misma violencia con la que funcionaba en el mundo religioso. La “Raz Â³n”&nbsp; tiene una Misi Â³n , no acepta una vida desprovista de ésta, y esta se llama salvaci Â³n, éxito social o reputaci Â³n. Teniendo en cuenta los presupuestos de la época del mundo de la raz Â³n ( la época del mundo de la metaf Â­sica ) no puedo haber nada m Â¡s despreciable que una vida sin misi Â³n, esto es, sin rumbo, sin gu Â­a, sin objetivo. Dicho de otro modo, nuestro sistema ( marcado por los presupuestos de nuestra época metaf Â­sica ) se fundamenta en la construcci Â³n del “yo-mismo” , de la subjetividad, arras Â¡ndolo todo a su paso. Por ello quienes descuidan la construcci Â³n de su conciencia son los m Â¡s despreciados. El lumpen, los par Â¡sitos, las putas. Y su destino son los manicomios, las c Â¡rceles o en el mejor de los casos la marginaci Â³n y la burla. <br />En todo este marco es donde nace la familia monog Â¡mica ( la que satisface las necesidades de la época de la metaf Â­sica ) y con ella la “identidad”&nbsp; de la mujer y su jerarqu Â­a de virtudes. La mujer, como la naturaleza no tendr Â¡ “realidad en s Â­ ” sino que ser Â¡ una construcci Â³n del Yo del var Â³n y de este modo, una propiedad suya, a su disposici Â³n. La mujer, como el proletario, debe asumir esta transferencia de “ser” , esta alineaci Â³n. Su “identidad”&nbsp; siempre ya asumida, consiste en saber delegar su existencia en otro ( como el creyente en dios ) es decir en considerar como normal y “natural ” su destierro forzado al hogar o al mercado, perdiendo el “ser” , perdiendo la “tierra”&nbsp; que es la vida y la comunidad. El macho de la casa, el patr Â³n due Â±o de los medios de producci Â³n, no son inmunes a este desarraigo que mujer y proletario sufren, sino al contrario, son las fuerzas del orden de la Conciencia y sus ministros destinados a preservar su dominio. En este sentido la época de la metaf Â­sica configura un tipo de comunicaci Â³n humana basada en el sadomasoquismo. Siendo masoquismo y sadismo las dos caras de la misma moneda. Amos y esclavos se encuentran en mutua dependencia y el riesgo que corren los amos en ser suplantados por los esclavos es patente. La “liberaci Â³n de la mujer”&nbsp; o “la sociedad del bienestar”&nbsp; no son m Â¡s que reproducciones del rol de los varones y de los amos. Es decir , el haber alcanzado el séptimo cielo de la autonom Â­a del yo, el debilitamiento de los v Â­nculos, la voluntad del “uno-mismo”&nbsp; libremente desplegada. Y as Â­ se pasa de una sociedad de sadomasoquismo a una sociedad de “todos s Â¡dicos”&nbsp; , donde impera la lucha darwiniana de “todos contra todos” , y esta nueva mujer “moderna”&nbsp; y “dominante”&nbsp; asusta a los machos que frustrados reaccionan con el maltrato. Quiz Â¡ ahora se dan cuenta del “monstruo”&nbsp; que han construido ( la mujer moderna liberada ) pero no es otra cosa que la reproducci Â³n de lo que ellos hab Â­an sido durante siglos. <br />Ante esta situaci Â³n un machismo reaccionario suplica el retorno de la mujer sumisa y un feminismo est Âºpido celebra a la “mujer liberada” . La “mujer liberada”&nbsp; pretende ser m Â¡s macho que los propios machos y en este sentido construye su conciencia, su si-mismo, con despiadada violencia. Ahora ya no quiere ser un “objeto”&nbsp; de los hombres. Es m Â¡s , quiere que los hombres sean su “objeto” . Y de la castidad masoquista de sumisi Â³n al cabeza de familia se pasa a la frigidez anti-hombres y al muy emancipado poder elegir por ella misma con quien se acuesta. De este modo lo&nbsp; Âºnico que hace la “liberaci Â³n de la mujer”&nbsp; es mantener el temor a ser puta ( fortificar la conciencia ) ya que serlo implicar Â­a sumisi Â³n y ser objeto del macho ( extra Â±a tergiversaci Â³n! Cuando es justo al revés, siendo puta es como dejar Â­a por siempre de ser objeto y sumisa y asestar Â­a el golpe definitivo a la conciencia y la posesividad patriarcal, pero no es lo suficientemente valiente ) y por otro lado reproducir los roles del var Â³n ( independencia, auto-disponibilidad, si-mismo, dominio ) . En una palabra la “liberaci Â³n de la mujer”&nbsp; no es m Â¡s que una prolongaci Â³n del patriarcado y la consecuencia del machismo. <br />La familia monog Â¡mica es la victoria de la conciencia sobre la vida inconsciente de la Comunidad. La victoria del Esp Â­ritu sobre la sangre. La propiedad privada hace imposible la vida comunitaria y la antigua sociedad del matrimonio por grupos. Aparece en la historia la privacidad, la conciencia y la preservaci Â³n de la intimidad. La familia nuclear es la consecuencia natural de un nuevo sistema econ Â³mico. En la comunidad todo era compartido, desde los hijos hasta las “parejas” . Siendo cada mujer esposa de todos los hombres de la comunidad, ning Âºn hombre conoc Â­a a sus hijos biol Â³gicos. Sencillamente todos los ni Â±os eran sus hijos y todos los hombres sus hermanos ( y todas las mujeres sus esposas). Con el nacimiento de la propiedad privada el hombre necesita conocer a sus hijos para poder asignar una herencia. Por lo tanto el matrimonio pasa a ser cosa exclusiva de dos. Y por supuesto el adulterio femenino y la poliandria est Â¡n duramente perseguidos. Es a partir de aqu Â­ donde empieza a formarse la conciencia “sumisa”&nbsp; de la mujer. Ser promiscua es una “deshonra” , su deber es la crianza de los hijos y por supuesto no debe salir de su casa. La idea que relaciona a la mujer con la maternidad no es “natural”&nbsp; ( al margen de que tenga la posibilidad biol Â³gica de ser madre, que es solo una contingencia biol Â³gica ) de suyo la mujer no est Â¡ obligada al cuidado de los hijos ni nada hay que indique que su esencia sea el ser Madre y no otra cosa. Esto forma parte del imaginario patriarcal. En las antiguas comunidades el cuidado de los hijos era tarea de la comunidad en su conjunto ( ya que no hab Â­a familia monogamica por separado encargado de sus “propios”&nbsp; hijos fuera de la comunidad). <br />En la Mitolog Â­a la antigua mujer terr Â­gena , part Â­cipe de la comunidad y no del hogar, era encarnada por Afrodita. La diosa de la lujuria ( hoy encarnar Â­a a las ninf Â³manas excluidas por la pureza ). Y el hombre f Â¡lico y despreocupado, hijo de la comunidad ( no posesivo ni deseoso de construir su identidad , sino m Â¡s bien an Â¡rquico ) era Dionisio. <br />Mientras que la mujer del hogar, madre y casta, de la época de la conciencia y de la raz Â³n era Démeter y el hombre consciente de si-mismo, con una misi Â³n que cumplir, “luminoso”&nbsp; y de juicio claro y distinto era Apolo. <br />Dos mundos contrapuestos : el de la sangre y el del Esp Â­ritu. <br />El “mundo inconsciente” , las tinieblas de la humanidad, la época de la tribu, en la que se tem Â­a a los dioses, se danzaba hasta el delirio, imperaba la barbarie y el salvajismo, nada de provecho ni de utlidad para “la conservaci Â³n”&nbsp; se realizaba, org Â­as y bacanales sempiternas, caos... Los instintos primarios, la veneraci Â³n del cuerpo y de la sensualidad, este era el mundo de la sangre y de la vida torrencial. Cuando decimos “tener raza”&nbsp; nos referimos a un ser de este mundo. <br />El “mundo consciente” , la civilizaci Â³n, el progreso, la autonom Â­a del Yo que se alza como Prometeo frente a los dioses y frente a la Tribu. La era del dominio, de la planificaci Â³n, la b Âºsqueda de lo f Â¡cil y de lo seguro. Ha nacido el “individuo”&nbsp; el que todo lo separa y de todo hace abstracci Â³n. La “intimidad”&nbsp; es sagrada, compartirla o suprimirla es bajo los presupuestos de este mundo una abominaci Â³n; compartirla con la persona no adecuada es bajar de status y fracasar en la proyecci Â³n de nuestro si-mismo. <br />Ciencia, técnica, moral , religi Â³n. Es la era del esp Â­ritu. Nihilismo, desarraigo y atomizaci Â³n. <br />Tanto la vieja feminidad virtuosa como la nueva “mujer liberada”&nbsp; son enfermedades de la civilizaci Â³n. La futura afrodita, puta y despreocupada, fuliminar Â¡ a v Â­rgenes y madres, a fr Â­gidas y a mujeres yuppies de la sociedad del éxito. Esa y no otra ser Â¡ la verdadera liberaci Â³n. <br />Ténganse en cuenta las proféticas palabras de un representante del Esp Â­ritu , el Cardenal Ratzinger: <br />“ «La cultura atea del Occidente moderno vive todav Â­a gracias a la liberaci Â³n del terror de los demonios que le trajo el cristianismo. Pero si esta luz redentora de Cristo se apagara, a pesar de toda su sabidur Â­a y de toda su tecnolog Â­a, el mundo volver Â­a a caer en el terror y en la desesperaci Â³n. Y ya pueden verse signos de este retorno de las fuerzas oscuras, al tiempo que rebrotan en el mundo secularizado los cultos sat Â¡nicos ». </p><p>El retorno a los or Â­genes es ineludible tras el ocaso del Esp Â­ritu ( la civilizaci Â³n est Â¡ ya en crisis ). <br />La mujer intempestiva ( fuera de la época, fuera de lugar ) se nos aparecer Â¡ como una ninf Â³mana , despreocupada por su imagen, con piernas velludas, indiferente a la idea de tener hijos y desde luego desde Â±osa de cuidarlos, una mujer a la que le seducir Â¡ m Â¡s el falo de un hombre que su “esp Â­ritu”&nbsp; o la armon Â­a estética de su cuerpo. Criterios ambos de la época de la metaf Â­sica. </p><br /><p>Xavier k</p>]]></description>
			<author><![CDATA[null@example.com (Racsouran)]]></author>
			<pubDate>Fri, 06 May 2005 00:43:09 +0000</pubDate>
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